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Full text of "La de los ojos de cielo : juguete cómico en un acto y en prosa"

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316 1 




La de los o j os 

de cielo 



Juguete cómico en un 
acto, en prosa, original de 

ErTmouETúPEZ^ 



Copyright, by Enrique López-Marín, 1911 
MADRID 

SOCIEDAD DE AUTO LIES ESPAÑOLES 

Nnñez de Balboa, 12 
IQII 

31 



LA DE LOS OJOS DE CIELO 



Esta obra es propiedad de su autor y de D. Eduardo 
Yáiiez, y nadie podrá, sin su permiso, reimprimirla ni 
representarla en España ni en los países con los cuales 
se hayan celebrado, ó se celebren en adelante, trata- 
dos internacionales de propiedad literaria. 

El autor se reserva el derecho de traducción. 

Los comisionados y representantes de la Sociedad dt 
Autores Españoles son los encargados exclusivamente 
de conceder ó negar el permiso de representación y 
del cobro de los derechos de propiedad. 



Droits de représentation, de traduction et de repro- 
duction réservts pour tons les pays, y compris la Su*- 
de, la Nurvége et la Hollando. 



Queda hecho el depósito que marca la ley. 



LA ÜE LOS OJOS DE CIELO 



JUGUETE CÓMICO 



©r» un acto y ©n prosa 



ORIGINAL DE 



ENRIQUE LÓPEZ-MARlN 



Estrenado en el TEATRO LAEA el 21 de Octubre de 1911 



*~ 



MADRID 

VHLASCO, 1MP., MARQUÉS DE SANTA ANA, U DUP.° 

Teléfono número 661 
1911 



Digitized by the Internet Archive 
in 2013 



http://archive.org/d^tails/ladelosojosdecie3092lope 



Al Señor Don 

£Us>aro Qarcía Prieto 

el más simpático de los hombres Y d 
mejor de los amigos, en testimonio de 
cariñosa estimación le dedica este juguete 
su incondicional Y afectísimo 



REPARTO 



PERSONAJES ACTORES 

GUADALUPE. . , Mercedes Pardo. 

CLARITA JIMÉNEZ María Rósala. 

DOÑA ROMANA Virginia Alverá. 

DOÑA SOL Eugenia Illescas. 

FEDERICO Luis Manrique. 

ARGUELLES Francisco Barraycoa. 

STÉF ANO GOLDONI Alberto Romea. 

MELC MOR, criado Ramiro Carrere. 



En Madrid.— Actual 



Por derecha e izquierda, las del actor 



^^^ BIBIBIBIBIBiHIBIBlilIBIBIBIKiaiBIBIMIB^ ^] 



ACTO ÚNICO 



Sala amueblada con buen gusto, sin grandes alardes de riqueza. 
Puerta al foro y una en cada lateral del primer término. Es 
de día. 



ESCENA PRIMERA 

Guadalupe en la puerta del foro, precediendo á Doña Rumana, 

que llega en este momento de la calle; trae un sombrero llamativo 
por el color del adorno, sin ser ridículo ni extravagante 

Lupe Estoy muy incomodada contigo. 

D. a Rom. ¿Por qué, hija mía? 

Lupe Llevas quince días sin venir por aquí. 

D.° Rom. Tu marido y yo hacemos malas migas. 

Lupe Pretextos. 

D. a Rom. Vengo hoy, porque me has escrito que está 
fuera. 

Lupe Volvió anoche. 

D. a Rom. ¿Ha vuelto ya?... ¡Adiósl... (Medio mutis.) 

Lupe ¡Mamá!... ¡No seas así! 

D. a Rom. No quiero nada con el doctor Villaverde. 

Lupe Si está durmiendo. 

D. a Rom. ¿A estas horas? 

Lupe Sí. Llegó cansado del viaje, se acostó y duer- 

me todavía. 

D. a Rom. Corta ha sido la ausencia. 

Lupe Desde el lunes. . Fué á Valladolid á hacer 

una operación con otros dos médicos. Tene- 
mos tiempo de charlar un rato. Quítate el 
sombrero. 



663752 



D. a Rom. Por darte gusto, pero... me voy en seguida. 

(Se quita el sombrero que deja sobre un mueble del 
fondo.) 

Lupe ¡Qué manía le tienes! 

D. a Rom. ¿Yo?... El es quien está á matar conmigo. 
Ya sabes lo que dice de las suegras; no quie- 
ro formar en el coro de las «brujas domés- 
ticas». 

Lupe Bromas de todos los yernos. 

D. a Rom. Tu padre no insultó jamás á mi madre. 

Lupe Porque no Ja conoció. 

D.a Rom. Por lo que fuese. En broma ó en serio, el 
matasanos de tu marido ha dicho que, el 
día de mi santo, me va á regalar una escoba 
«para cuando voy al aquelarre los sábados 
por la noche». 

Lupe ¡Quién hace caso! 

D. a Rom. ¡Una escoba á mil... ¡Qué gracioso! 

Lupe ¿Lo has oido tú?... 

D.a Rom. Me lo ha dicho la de Rivera. 

Lupe Bueno; no os encontraréis. Ya te digo que 

se levantará tarde. El pobre ha pasado muy 
mala noche. 

D.a Rom. ¡Qué lástima! ¿Algún dolor? 

Lupe No; nada. Que estaba nervioso, inquieto. . 

D. a Rom. ¡Los remordimientos! 

Lupe ¿De qué, mamá? 

D.a Rom. Hay pocos médicos que puedan dormir tran- 
quilos. 

Lupe ¡Qué atrocidad!... Alguna pesadilla. ¿Quién 

no las tiene?... Hablaba en voz alta... 

D. a Rom. ¿Qué decía? 

Lupe No sé; incoherencias. «Señora, por Dios, no 

dé usted un escándalo. Vea usted á lo que 
se expone»... ¡Figúrate!... Locuras del sueño. 

D. a Rom. ¡Sabe Diosl... 

Lupe Federico es hombre formal. 

D. a Rom. La formalidad es compatible con... lo otro. 
Ya lo ves, por lo pronto, en esa pesadilla 
hay unas faldas. 

Lupe ¡Bah!... Sería demencia querellarse con Fe- 

derico por cosa tan baladí. 

D. a Rom. Bueno, bueno. No tengo el menor interés 
en hacerte sospechar de su conducta. ¡Allá 
vosotros! 

Lupe Cada día me quiere más. 



— . 9 — 
D. a Rom. ¡Oh!... (Con cierta ironía.) 

Lupe Acaba de regalarme un traje. Cincuenta 

duros. 
D. a Rom. Es una prueba de cariño... definitiva. 
Lupe Nunca fué tacaño para mis caprichos. 

D. a Rom. Más vale así. 
Lupe Hoy espero á la modista y me alegro de 

que hayas venido. A ver si te gusta. 
D. a Rom. ¿Aquella tela gris que vimos?... 
Lupe Precisamente. 

D. a Rom. Me lo figuraba. 
Lupe Oye, mamá... ¿á que no sabes quién vive 

en esta misma casa? 
D. a Rom. Qué se yo. 
Lupe Clarita Ceprani. (*) 

D. a Rom. ¿Ceprani?... (Recordando.) 

Lupe Mi compañera de colegio, hija de aquel que 

cantaba en el Real. 
D. a Rom. ¡Ah!... Tú dices Clarita Jiménez. 
Lupe Bueno, sí; esa es. Su papá se ponía Ceprani 

en los carteles. 
D. a Rom. Y muy bien hecho. Llamándose Jiménez 

le hubieran gritado probablemente, y así 

pasaba por extranjero y cobraría en francos. 
Lupe ¿No gritan á los extranjeros?... 

D. a Rom. También; pero tarda uno más en enterarse 

de que son malos, porque no son de casa. 

A un Jiménez, á un pobre Pérez de esos que 

cobran en pesetas,., se le atreve todo el 

mundo. 
Lupe ¡Qué alegría tuve al verla! 

0. a Rom. Es de suponer. 



ESCENA II 

Dichas. Melchor por el foro derecha 



Melchor Señorita... 

Lupe ¿Quién es? 

Melchor Doña Clara Ceprani... 

Lupe Ahí está. Melchor, que pase aquí. (Mutis el 

criado por el foro.) Ya me anunció que bajaría 

hoy á conocer á Federico. 



(*) Pronunciase: «Cheprani». 



]0 — 



D. a Rom. 

Lupe 
D. a Rom. 



Lupe 
D. a Rom. 



Tea cuidado con las amiguitas que presen- 
tas á tu marido. 
¡Mamá! 

Soy más vieja que tú. Casi todos los líos de 
tu padre que era... ¡de caballería!... empeza- 
ron dentro de casa, y tuve yo la culpa sin 
darme cuenta. 
¡Por Dios, qué cosas dices! 

LOS años lo aprenden todo. (Aparece Clarita.) 



ESCENA III 

Dichas, Clüfita por el foro derecha, hacia cuyo encuentro sale 
Lupe muy sonriente 



Clarita 
Lupe 

Clarita 
D. a Rom. 

Clarita 



Lupe 
Clarita 
D. a Rom. 

Clarita 

D.a Rom. 
Clarita 



Lupe 
Clarita 
D.a Rom. 
Clarita 



¡Lupe!... 

¡Clarita!. . (Se besan «honestamente».) Aquí tienes 

á mamá. 

¡Doña Romana!... 

¡Hija mía!... (se besan.) ¡Cuántos años!... ¡Cómo 
se nos va la vida!... 

Para usted no pasan los años; está usted 
como entonces... ¡qué alegría ver á ustedes!... 
Toda la mañana estuve hablando con mi 
marido de las cosas del colegio, de cuando 
el demandadero te llevaba las cartitas de 
Federico en ovillos de estambre... 
Y tú... ¿eres feliz? 
No todo lo que yo soñaba, pero... 
¡La realidad no llega nunca á la altura de 
nuestras ilusiones! 

Cuando papá me sacó del colegio, fui á Ita- 
lia con él y allí me casé. 
Ya me ha dicho Lupe que tu marido es... 
Un artista; un poco más viejo que yo... Sté- 
fano Goldoni, fotógrafo. Mi hogar es una 
cámara obscura. (Riendo.) 
¿Italiano? 
¡áí. 

¿Y tus padres? 

Siguen lo mismo; separados desde que yo 
era niña. Mi padre tiene, en Milán, una aca- 
demia de canto, y mamá. . siempre en Bur- 
gos, no hay quien la arranque de su rincón. 
¡Pobrecilla!... He pasado dos meses con ella 



— 11 



Lupe 

D. a Rom. 
Clarita 

Lupe 
Clarita 

D. a Rom. 

Clarita 

Lupe 

D. a Rom. 

Clarita 

Lupe 

D. a Rom. 



Lupe 

D. a Rom. 

Clarita 

Lupe 

Clarita 

Lupe 

Clarita 

Lupe 



D. a Rom. 
Lupe 



Clarita 
Lupe 



mientras Stéfano instalaba la galería. Volvi 
anoche, y al entrar en mi nueva casa, tropecé 
en el portal con mi querida Lupe... ¡Feliz 
encuentro! 

¡Tan lejos como estábamos tú y yo de supo- 
nernos vecinas!... 
De modo que... ¿contenta y feliz? 
Alguna nubécula suele turbar la paz del ma- 
trimonio... 

¿Nubes, ya?... ¿Recién casada?... 
Mi marido es milanés, por su nacimiento, y 
turco, por sus celos. 
¡Mala cosa! 
¡No tienes idea! 

Los celos son como la garantía del amor 
sincero. 

¡Bobadas!... Los celos son la primera ofensa 
que hace el marido á la mujer. 
Tiene razón tu mamá. Te juro que yo no 
doy el menor motivo... 
Lo creo, Clarita. Al salir de la iglesia... se 
acabó el coqueteo. 

Menos las que no son coquetas hasta des- 
pués de casadas. Hay de todo. Lo que pasa 
es que, los hombres más celosos, suelen ser 
los más ciegos y nunca aciertan á incomo- 
darse con razón. 

Mamá, mejor es que no puedan acertar 
nunca. 

Por supuesto. No vale una traición conyugal 
los sobresaltos que debe traer. 
Lupe, ¿y el Doctor?... 
Duerme todavía. 

¡Ah! ¿Vino anoche, por fin, tu marido? 
A las once y media. 
Como me dijiste... 

Le esperaba en el mismo tren que tú llegas- 
te, pero creo que salió tarde á la estación de 
Valladolid 

Eso es lo que él te ha dicho. 
¿Qué otra cosa podía ser?... No llega á tiem- 
po á un tren y viene en otro. Tratándose de 
Federico, mamá en todo quiere hallar moti- 
vo de sospecha ó de duda... 
Conoce á los hombres mejor que nosotras. 
No todos son malos. 



12 - 



Clarita 



Lupe 
0.a Rom. 
Clarita 



Pero algunos... Me ha ocurrido un lance en 
el tren... ¡Hay hombres de una audacia in- 
creíble!... 

¿Qué fué?... ¿Algún atrevido?.,. 
Algún sinvergüenza. 

El reservado de señoras venía completo y 
tuve que meterme en otro departamento 
donde no había nadie. Y como una mujer 
sola siempre va expuesta... 

(Aparece el Criado en la puerta del foro é instantá- 
neamente Clarita suspende su relación.) 



ESCENA IV 



Dichas, Melchor por ei foro derecha, a poco Stéfano Goldoni, 

también por el foro derecha 



Melchor 
Lupe 
Melchor 
Clarita 



Lupe 

Melchor 

Clarita 

0. a Rom. 
Lupe 



Clarita 

Lupe 
Clarita 
Lupe 
D a Rom. 

Stéfano 



Lupe 
Stéfano 

Clarita 



Señorita... 
Diga usted. 
El señor Goldoni. 

¡Mi marido!... ¿No te lo dije? Ha salido de- 
trás de mí á ver si es verdad que estoy en tu 
casa. ¡Para ponerme en ridículo! 
(ai criado.) ¿Qué le ha dicho? 
Que trae á la señora un sobre olvidado... 
¡Es verdad!... Un retrato mío, hecho por él; 
muy bonito; ahora lo verás. 
Está justificada la visita. 
Dígale que pase, (ai criado. Mutis éste.) De to- 
dos modos tendremos el gusto de cono- 
cerle... 

Mira por dónde encontró á mano el pre- 
texto. 

Algo había de tener... 
¡Ay, hija, es que son unos celos!... 
No te quejes. Te quiere mucho; es natural. 
Clarita tiene razón: algunos maridos creen 
que la mujer es un imperdible. 

(Apareciendo en el foro.) ¿Si pUÓ?... (Todo lo que 
dice este personaje está escrito con la pronunciación 
figurada para facilitar el estudio del papel. ) 

¡Adelante, caballero! 

(Entrando. Trae en la mano un sobre blanco y dentro 
un retrato de Clarita.) ¡Escusátemi! 

(Presentándoles.) Mi marido... Mi amiga Gua- 



13 



Stéfano 
Lupe 
Stéfano 
Lupe 

Stéfano 



Clarita 
Lupe 
D. a Rom. 
Lupe 
Stéfano 

Clarita 

Lupe 

D. a Rom. 

Stéfano 

Lupe 

D.a Rom. 

Clarita 

D a Rom. 
Stéfano 



Lupe 
Clarita 
D. a Rom. 
Lupe 
Stéfano 

Lupe 
D. a Rom. 
Lupe 

Stéfano 
Clarita 

Stéfano 

Clarita 

Stéfano 

Clarita 

Stéfano 



dalupe, esposa del doctor Villaverde... Su 
mamá... 

Sonó tanto felicite di salutarla... 
Lo mismo digo, señor Goldoni... 
Fregó di perdonarmi per cuesta intemper ansa... - 
Usted viene á su casa. . con permiso de mi 
dueño y señor. . 

¡Oh, come sei yentile!... La mía molle dimenticó 
su la tavola cuesta fotografía e cuí la. (presentan- 
do el sobre ) 
Dice que... 

Si le entiendo muy bien. 
El italiano es muy fácil. 
¿Usted no hablaiá, todavía, el español?... 
Capisco tutto, ¿sai?... Ma, sentó cherto rubore 
d'introdvchir una gamba. 
(Riendo) ¿Comprenden ustedes?... 
¡Muy bien! 

Sí; que no quiere meter la pata. 
¡Eccol 

¡Mamá, por Dios! 
Así lo ha dicho. 

En casa habla español, pero... ¡suelta cada 
disparate!... 
¡Me lo figuro! 
¡Oh! Con la mía molle m'intendo bene perqué ío 



tamore.. 



un 



la parlo sempre dal amore e 
linguachio universale!... 
¡Muy poéticol... 
¡Calla, tonto! 
(Este tío es de arrope ) 
¡A ver el retrato!... 

E una prova sémpliche, ma, lo sófar molto me- 
llo... ¿ehf... 

(Viendo el retrato.) [Admirable! 

¡Sí que está bien! 

¡Muy bonita!... ¿Cómo quieres que tu mari- 
do no sea un poquito celeso?... 

(Recogiendo la alusión.) ¡Oh, sifiora!... 

Un poquito celoso... no está mal, pero... ¡si 
es un Ótelo!... 

Ótelo. . sensa la tinta dal semblante. 
Bueno; un moro desteñido. 

¡Oh, cativa! (a su mujer, cariñosamente.) 

¿Mala yo, por qué? 

Tu sai que é una broma, (a Lupe.) Ditemi, cara 



— 14 — 

siñora...¿dove si trovail bravo dolor e Vilaverde? 
Lupe No se ha levantado. 

Stéfano ¿Dormí ancora? ¡Va bene! II dotore é un tanto 

poltrón e. 

Claríta (Reconviniéndole.) ¡Stéfano! 

Stéfano ¡Altra broma, cara mía! Alora, col vostro per- 
meso... (Disponiéndose á marchar.) 

Clarita Nos vamos juntos. 

Lupe ¿Tú también? 

Clarita Sí; luego hablaremos. Quédate con el retra- 
to; para ti lo traía. 

Lupe ¡Con mucho gusto!... ¿Bajarán ustedes lue- 

go? (Deja el sobre encima de la mesa.) 

Stéfano Sicuro. 

Lupe Federico tendrá una verdadera satisfacción. 

Stéfano Anque ío, siñora. 

Clarita Doña Romana, ¡hasta luego! (Besándola.) 

D.a Rom. ¡Adiós, hija mía! 

Stéfano Vostro devotísimo amico... miracomindo. . 

D. a Rom. ¡Caballero! 

Lupe ¡Que te espero, Clarita! 

Clarita ¡Tenemos mucho que charlar! ¡Figúrate!... 

(stéfano repite sus saludos afectuosísimos. Lupe y doña 
Romana les acompañan. Todos charlando. Un mutis 
animado y natural. Aparece Melchor por el foro iz- 
quierda después que los anteriores han desaparecido 
por el foro derecha. El criado entra en escena y se 
dirige á la primera derecha por la cual sale al mismo 
tiempo Federico en batín de casa. Después Lupe y doña 
Romana atraviesan juntas el foro de derecha á iz- 
quierda. Breve pausa.) 



ESCENA V 

FederiCO y Melchor en el lado derecho 



Federico Buenos días. 

Melchor ¿Ha llamado el señorito? 

Federico Sí; tráigame... Nada, no; no quiero tomar 
nada. 

Melchor ¿Se siente malo el señorito? 

Federico Mal estar, mal humor; no sé... Una pesadi- 
lla... ¿De quién es ese sombrero? 

Melchor De la mamá de la señorita. 

Federico ¿Está aquí mi suegra? 



— 16 — 



Melchor 
Federico 



Melchor 
Federico 
Melchor 
Federico 



Melchor 
Federico 



Melchor 
Federico 



Melchor 
Federico 



Vino hace rato... 

He debido reconocer ese adefesio. Pues... 
¡con el huinorcito que yo me levanto! .. Hoy 
la tiro por un balcón. 

¡Señorito! (Sorprendido.) 

¿Usted no tiene suegra, verdad? 

Por ahora... (Sonriendo.) 

Imagínese usted una pantera con faldas y 
un cacharro como ese en la cabeza... No se 
ría usted. 

Habrá alguna excepción... 
Las excepciones no tienen hijas casaderas. 
¡Una desdicha universal! Bueno; no quiero 
nada, Melchor.— Puede retirarse. 
Con la venia del señorito. (Mutis foro.) 
Yo debía cerrarle la puerta de mi casa á 
esta buena señora. Por supuesto... entraría 
por el balcón. Como anda por los aires ca- 
balgando en una escoba... ¡Lástima de ho- 
guera en la plaza pública! 

(Apareciendo en el foro.) El Señor Arguelles. 

¿Arguelles á estas horas? Que pase. (Mutis 
Melchor.) Un sablazo, como si lo viera. Cuan- 
do ese madruga es que anda mal de fondos. 



ESCENA VI 
Federico.-Argüeües por ei toro 



ArgÜelle-S ¡BuenOS días, galeno! (Federico va á fumar y 
tiene la petaca abierta. Arguelles, sin más ceremonias 
le coge un pitillo como la cosa más natural del 
mundo.) 

Federico ¡Holai... ¿De cuánto es hoy el compromiso? 

Arguelles ¿Qué dices? 

Federico Que no te corras mucho porque estamos á 
fines de mes. 

Arguelles Si vas á echar á broma la adversidad de un 
amigo... ¡Hemos terminado! (Medio mutis.) 

Federico Ven acá, hombre! ¡Todo lo tomas en trá- 
gico! 
No vengo á pedirte nada. 



Arguelles 
Federico 
Arguelles 
Federico 



¡Perdona! 

¿Cuándo has vuelto de Valladolid? 

Anoche. 



— 16 — 

Arguelles (con misterio.) ¿Te ha ocurrido algo en el tren? 

FederiCO (Muy sorprendido.) ¿k mí?... 

Arguelles Sí. 

Federico Pero tú... ¿cómo sabes?... 
Arguelles Luego te lo diré; cuéntame tú primero lo 
ocurrido. 

FederiCO (Mirando hacia las puertas y hablando con precau- 
ción.) Pues verás, (pausa.) Un departamento 
de primera, una mujer bonita que va sola 
y yo que entro allí por casualidad. 

Arguelles Escena primera. Sigue. 

Federico La viajera joven, morena como una gitana 
y con unos ojos de cielo obscuro... 

Arguelles ¡Malo! 

Federico Ya sabes tú lo que me pasa en cuanto yo 
veo unos ojos así... 

Arguelles Lo que á todos; que se te va el santo al 
cielo y... 

Federico Sí; un arrebato, un mal pensamiento... El 
caso es que, después de cruzar con ella cuatro 
palabras, quise darle un beso. 

Arguelles Escena segunda. El amor va muy de prisa 
en un exprés. 

Federico La viajera, que era una persona decente, 
tiró del timbre de alarma, paró el tren y se 
armó un jaleo regular. 

Arguelles Concertante. Los viajeros por un lado: ¿Qué 
pasa? — El revisor por otro: ¿Quién ha 
sido?... La viajera: Que se lleven de aquí á 
este señor... Me lo figuro todo. 

Federico ¡Como si lo hubieras vistol ¿ 

Arguelles Total, que llegaste á la estación de Madrid 
detenido y custodiado como un malhechor. 

Federico Así fué. El comisario de Policía, por cierto, 
un hombre muy fino, aceptó mi tarjeta 
como garantía de libertad y pude volver á 
casa. 

Arguelles ¡No se trataba de un crimen! Al contrario; 
le haría gracia la aventura. 

Federico No; yo no confesé; negué en absoluto; le 
dije que fué una falsa suposición de la via- 
jera y... 

Arguelles Y telón. 

Federico Eso fué todo. ¿Qué te parece? 

Arguelles Me parece que tienes la misma dolencia 
que yo. Impulsivitis amorosa de primer grado. 



— 17 - 

Federico ¿Cómo? 

Arguelles Una enfermedad cuyo síntoma consiste en 
ver una chica guapa y sentir irresistibles 
deseos de comérsela á besos. 

Federico No te digo que no. 

Arguelles Además, te dará el acceso cuando la vícti- 
ma no tiene quien la defienda, ¿no? 

Federico Así es. 

Arguelles Como á mí. 

Federico ¡Ah!... es que la naturaleza, no pierde nunca 
el instinto de conservación. 

Arguelles ¡Indudable! Por eso quizá cuando la natura- 
leza advierte la presencia de un bastón de 
nudos... se domina y no tiene impulsos pe- 
ligrosos. 

Federico ¡Exactol 

Arguelles Bueno. ¿Y la de los ojos de cielo? 

Federico No volví á verla, no sé quién es. Si ella no 
reclama, creo que el lance acabó aquí. 

Arguelles Si es casada no querrá comprometer á su 
marido. 

Federico Después de todo habría intención, pero no 
hubo más. 

Arguelles Entonces... ¡no hay cuidadol 

Federico Ahora dime tú, ¿cómo has sabido?... 

Arguelles Esto es lo grave para ti. 

Federico ¿Sí'? Pues ¿quién te ha contado?... 

Arguelles El Liberal. 

Federico (Aterrado.) ¡No es posible!... 

Arguelles ¿Que no? (Sacando el periódico del bolsillo.) 

Federico ¡Estoy perdido! 

Arguelles Oye, oye... 

Federico A ver, á ver... (con mucho interés.) 

Arguelles (Leyendo.) «Cupido de viaje.» 

Federico ¡Mira qué gracioso! 

Arguelles (ídem.) «Al llegar anoche el tren veinticuatro 
a la estación del Mediodía...» 

Federico ¿Del Mediodía?... ¡No era yo!... (Muy contento.) 
¡Yo vine por la del Norte; de Valladolid, 
ya ves. 

Arguelles Error de caja ó de información. 

Federico ¡Me he salvado!... 

Arguelles ¿Que no eras tú?... Escucha. (Lee.) «...fué 
entregado al inspector de vigilancia un ca- 
ballero que, durante el trayecto, quiso to- 
marse alguna libertad non sancta, con una 

2 



— 18 — 

linda viajera que venía sola y que apeló al 
timbre de alarma para defender su pudor.» 

(Marcando mucho y mirando á Federico.) 

Federico ¿Y qué? Sigue. 

Arguelles (Lee.) «El audaz tenorio es un joven y dis- 
tinguido médico de esta corte que lleva 
igual apellido que un eminente político con- 
servador, ya difunto, famoso por sus presu- 
puestos.» Discreto, pero transparente como 
un cristal. 

Federico Sí, no hay duda; famoso por sus presupues- 
tos... Villaverde. ¡Pero hombre, por Dios, 
estos periodistas todo lo cuentan! 

Arguelles Toma, si lo callasen no habría periódicos. 

Federico ¿Qué necesidad tienen?... 

Arguelles Es un suceso ocurrido en la vía pública. 

Federico ¿Un despoblado?... 

Arguelles ¡Más pública que la vía de un tren por la 
que pasa todo el mundo! 



ESCENA VII 



DichOS, Lupe por la primera izquierda 

Lupe (Asomando.) ¿Vengo á interrumpir?... 

Federico No, bija mía; pasa. (Entra Lupe.) 

Arguelles A los pies de usted, Guadalupe. 

Lupe ¡Hola, Arguelles! (a Federico.) ¡Buena madru- 

gada, señorito! 

Federico Sí; he dormido mucho. 

Lupe No quise llamarte... Como has pasado la 

noche tan inquieto, soñando á voces... 

Federico ¿Yo?... Alguna pesadilla. 

Lupe Seguramente. 

Federico No recuerdo... 

Lupe Una señora, un escándalo... ¡Qué jaleo traías! 

(Federico y Arguelles se miran con inteligencia ) 

Federico ¡Esas locuras de los sueños!... Y parece todo 
tan verdad, ¿eh?... 

Arguelles ¡Todo!... Se oye el escándalo, se ve la seño- 
ra... ¡Qué misterio el de los sueños! ¡Oh! 

(Lupe toma de la mesa el sobre que dejó antes.) 

Federico ¿Qué llevas ahí? 

Lupe Un retrato, míralo, (se lo entrega.) De una ami- 

guita del colegio, que luego te presentaré. 



— 19 — 
Feder¡CO (Aterrado al ver el retrato.) ¡¡¡Lupe!!! 

Lupe ¿Qué te pasa, hombre? 

Federico ¿Quién es esta señora? 
Lupe ¿No te lo digo? Clarita Jiménez. Vive en 

esta misma casa; es la mujer del fotógrafo. 
Federico ¿Del fotógrafo de arriba? 
Lupe ¿Tú la conoces? 

FederiCO (Dominándose y disimulando la sorpresa.) Ya decía 

yo... ¿Dónde he visto esta cara?... 
Lupe No es posible; llegó anoche de Burgos, y 

hasta ahora no ha vivido aquí. 

FederiCO ¿No?... Pues yo juraría... (A Arguelles enseñán- 
dole el retrato.) ¿Tú no la recuerdas? 
Arguelles Yo no. ¡Bonita mujer! 
Federico (Aparte á Arguelles.) ¡|La del tren!! 

Arguelles (Aparte á Federico.) ¿Sí?... 

Lupe Bueno; basta de contemplación, que es una 

señora casada.,. Venga ese retrato, (seio en- 
trega Arguelles.) Ustedes tendrán que hablar. 

Arguelles No, por nosotros no... 

Lupe Espero á la modista, y aquí no hago nada. 

Con permiso... 

Arguelles Usted lo tiene, Señora. (Lupe mutis por la pri- 
mera izquierda. Los otros se quedan un instante en 
silencio viéndola salir. Brusca transición en cuanto 
desaparece.) 

Federico ¡¡Dios nos ampare!! 

Arguelles ¡¡Qué lío!! Chico, esto parece cosa de no- 
vela. 

Federico ¡¡De melodrama!! ¡¡Vive en esta casa!! 

Arguelles Es amiguita de tu mujer y te la van á pre- 
sentar. 

Federico ¡¡^a de los ojos de cielo!! 

Arguelles Segundo acto del viaje cómico lírico-sica- 
líptico, letra de un joven doctor, música de 
un vecino fotógrafo... 

Federico ¡No hagas chistesl ¡Vaya un conflicto!... 

Arguelles Regular. 

Federico ¿Habrá contarlo ella?... 

Arguelles Puede que no, y eso que las mujeres todo 
lo charlan. 

Federico Y si leen los periódicos... 

Arguelles Es el peor peligro. (Federico toca un timbre.) 

Federico ¡Cómo iba yo á suponer!... 
Arguelles Todo esto es consecuencia de la impulsivitis 
que padecemos. Tienes que estudiar un 



— 20 —. 

plan curativo antes que el fotógrafo ee rebe- 
le y nos haga una instantánea al magnesia 

efervescente. (Acción de pegar.) 



ESCENA VIII 
Federico, Arguelles, Melchor por ei foro derecha 



Melchor 

Federico 

Melchor 

Federico 

Arguelles 

Federico 



Melchor 
Arguelles 

Federico 

Arguelles 
Federico 
Arguelles 

Federico 
Arguelles 

Federico 



Arguelles 



Melchor 
Arguelles 



Señorito... 

¿Los periódicos de hoy?... 

Está leyéndolos la mamá de la señorita. 

¡Mi suegra! 

¡Horror! 

¡Estoy en la boca del lobo, y éste muerdeí 

(a Melchor.) Dígale usted que se los deje un 

momento... que hay aquí un amigo que 

quiere ver los espectáculos. Tráigame todos, 

todos. 

En Seguida. (Mutis Melchor foro izquierda.) 

Entre los espectáculos de hoy no estará 
este, que va á ser el más interesante. 
¡Déjate de bromas, Arguelles! Oye... ¿cómo 
andas de dinero? 
¿Que cómo ando? ¡No ando! 
¿Quieres ganarte cincuenta duros?... 
¿Cincuenta duros?... ¡Déjate de bromas, Fe- 
derico! 
En serio*. 

¿A quién hay que asesinar?... ¿Qué hay que 
hacer?... 

Que rectifiquen la noticia los periódicos de 
la noche. Da tus iniciales, di que has sido 
tú. Cualquier cosa... ¡Se trata de la paz de 
un bogar!... 

Lo dirán. Tengo la mar de amigos periodis- 
tas. Ya lo verás: «Mejor informados que la 
prensa de la mañana podemos asegurar que 
el caballero detenido...» Etcétera. Eso es 
co, c a de todos los días; no tengas cuidado. 
El detenido era un joven de Gracia... y Jus- 
ticia. 

(Con los periódicos de la mañana f A B C», «Impar- 
cial», «País», «La Mañana», «Liberal» y «Corresponpon- 

dencia».) Los periódicos. 

A Ver, á Ver. (Los toma y hojea algunos.) 



— 21 



Federico 



Melchor 
Arguelles 



Federico 

Arguelles 
Federico 



Arguelles 
Federico 
Arguelles 
Federico 



Arguelles 



Hoy no tengo consulta. Si viene algún 
cliente que... estoy de viaje hasta mañana ó 
pasado. ■ 

Muy bien, señorito. (Mutis Melchor, foro derecha.) 
(Leyendo.) «Médico tenorio.» (ídem en otro.) 

«El tren express». 

«¡Ay del que va en el tren á alguna parte 
y encuentra una morena en el camino!...» 

Campoamor. 

No, si ya le darán golpes y lo pondrán en 
solfa y me buscarán un disgusto. 
¡Señor, si es natural!; 

Bueno; vete, Arguelles; llévatelos todos, y 
vuelve lo antes que puedas á tranquili- 
zarme. 
Sí, pero... 
¿Qué? 
El coche, siquiera... 

Sí, hombre, toma. (Le da dos ó tres duros en 

plata.) Vuelve pronto, que lo aclaren bien. 
Nada de médico... ¿eh? 
Descuida, hombre, descuida, que cargo yo 
con el mochuelo. Además, por cincuenta 
duros soy yo capaz de publicarte un extraor- 
dinario COn monos y todo. (Mutis los dos por el 
foio charlando animadamente.) 



ESCENA IX 

Lupe y Doña Romana por la primera izquierda 



Lupe 



0.a Rom. 
Lupe 
0.a Rom. 



Lupe 



(Entra y dice volviéndose hacia la puerta.) Entra, 

mamá. No te quedes ahí que no te va á co- 
mer... ¡Qué maníal 

No creas que le tengo miedo. (Entrando.) 
¿Miedo?... ¿Es algún ogro?... 
No anda muy lejos. Ya verás qué cara se le 
pone en cuanto me vea aquí. Y no insistas 
delante de él, porque no me quedo á almor- 
zar con vosotros. 
Bueno, mamá; como te plazca. 



,» 22 — 

D. a Rom. ¿Quieres más que lo que acaba de hacer?.. 

¡Quitarme todos los periódicos! 
Lupe Ahora te los dará. ¡Vaya un pecado! 



ESCENA X 

Dichas. FederiCO por el foro, que al entrar se dirige á doña Ro- 
mana muy cariñoso 



Federico 
ü Rom. 
Federico 
Lupe 

D.a Rom. 
Federico 

D. a Rom. 
Federico 



D.a Rom. 

Lupe 

Federico 

Lupe 

Federico 



D.a Rom. 

Federico 

Lupe 

Federico 

Lupe 

Federico 

Lupe 
Federico 



D.a Rom. 
Lupe 

Federico 



¡Buenos días, mamita! 
(secamente.) Buenos días, doctor. 
¿Qué es eso de doctor? 
¿Lo ves, mamá?... Federico, te advierto que- 
está muy incomodada contigo. 
¿Yo?... ¿De dónde sacas eso? 
No, si no me extraña. Nosotros, los médicos» 
tenemos muchos enemigos en este mundo. 
¿En este nada más? 

Vaya, mamita, no sea usted reticente y 
abandone ese mal gesto de vinagre. ¿Cuál 
es el encono contra mí?... 
Ninguno; cosas de Lupe. 
Como le has quitado todos los periódicos... 
¡Oh, no me hables de eso! 
¿Qué pasa? 

Varios canos de envenenamiento. ¡Una cosa 
horrible! Tiene uno la vida pendiente de un 
hilo! 

Bueno, pero ¿qué sucede? 
¿Sabes tú si la cocinera ha traído carne hoy? 
Como todos los días. 
¡Tírala! 
¿Qué? 

Habrá venido envuelta en algún diario de 
la mañana. ¿No? 
No sé, no lo he visto. 

Hay que enterarse. . Un periódico puede 
hacer mucho daño dentro de un hogar; es 
decir, la tinta de imprenta... 
¡Ya lo creo! 

De todos modos. Mamá querrá leer sus fo- 
lletines. 

Eso sí; folletines traen todos. Digo, si no 
están en casa. 



- 23 — 



Lupe 

Federico 

Lupe 

Federico 

D.a Rom. 

Federico 

Lupe 

Federico 



Lupe 

Federico 
Lupe 
Federico 
Lupe 

Federico 
Lupe 
Federico 
D.a Rom. 
Federico 

D.a Rom. 
Federico 

Lupe 



Federico 

Lupe 
Federico 

D.a Rom. 

Lupe 

Federico 



Lupe 
D.a Rom. 



¿Se los ha llevado Arguelles? 
Precisamente. 
¿Todos? 
Todos. 
(¡Mentira!) 

Los pidió para envolver unos libros. 
¡Muy bien! (irónica.) 

Por cierto que es una costumbre... Un cri- 
men, una falta de respeto á lo más sagrado 
de un país. ¡La Prensa!... La que nos trae 
noticias de todas partes... La que todo lo 
sabe... La que todo lo cuenta... ¡Mira, yo al 
que destruye un periódico, lo mandaba fu- 
silar! 

Oye, Federico, acábate de vestir, que pue- 
den bajar Clarita y su marido. 
Pero... ¿tú los esperas? 

De un momento á otro. Quieren conocerte: 
¿Como médico ó como vecino? 
Me parece muy natural que... Clarita es 
amiga mía... Vive en esta casa... 
Yo tengo que salir. 
¿Ahora mismo? 
Sí. 

Déjale, mujer. 

Voy por los periódicos y por un postre para 
obsequiar á ustedes. 
¡Muy agradecida! 

Mira, Lupe.,, el trato con la vecindad es 
muy peligroso. No te aconsejo que... 
¡Preocupaciones! Conozco á Clarita hace 
muchos años. No hay riesgo en una amistad 
de toda la vida. 

Bueno, como quieras; recíbelos tú y discúl- 
pame. 

¡Si no bajan más que á conocerte! 
Vuelvo pronto, (a doña Romana.) ¿Qué prefiere 
usted, mamá, frutas ó dulce? 
Lo que usted traiga. 
Las dos cosas y así hay dónde escoger. 
Tienes razón. Vaya, hasta luego. (A mí no 
me encuentran en casa los de arriba. (Mutis 

primera derecha.) 

Creo que no podrás quejarte de Federico. 
Quejarme, no; pero no creo en la sinceridad 
de estas atenciones. 



— 24 — 



Lupe ¿Por qué las finge? 

D. a Rom. Estará perturbado ¡qué sé yo! Nunca 
visto así. 



leh< 



ESCENA XI 

Lupe, Doña Romana, Melchor, por ei foro, y » poco 
Doña Sol 



Melchor 
Lupe 
Melchor 
Lupe 

Melchor 

Lupe 
D.a Rom. 
Lupe 
D.a Rom. 
Lupe 

D.a Rom. 
Lupe 

D.a Rom. 
Lupe 
D. a Rom. 
Lupe 

D.a Sol 
Lupe 
D.a Sol 
Lupe 
D.a Rom. 
D.a Sol 
Lupe 
D. a Rom. 

D.a Sol 
D. a Rom. 
D.a Sol 
D. a Rom. 

D.a Sol 



Señorita... 

(a Melchor.) ¿La modista? 
No, señorita. Es doña Sol. 
Dígale usted que hoy no tiene consulta el 
señorito. 

Es á la señorita, precisamente, á quien de- 
sea ver. 

¿A mí? Bueno; que pase. (Mutis Melchor.) 

¿Quién es doña Sol? 

La del gato. 

¿La del gato? 

Aquel que trajeron de tu* casa era para 

esta señora. Una cliente de .Federico. 

¡Ah! Una enferma. ¿De qué? 

De aprensión. Como no tiene nada, siempre 

que lo llama la cura en tres días. Paga bien. 

¡Buena parroquiana! Te dejo con ella. 

No te vayas. 

Si quiere verte á ti sola... 

No tenemos secretos. Así será más breve la 

visita. 

(Entrando.) ¡Mi querida Lupe! 

¡Doña Solí... ¿Usted por aquí? 

(a doña Romana.) ¡Señora mía!... 

Mi mamá... Doña Sol Pérez Quejido. 

Mucho gusto... 

Yo también lo tengo. 

Tome USted asiento... (Se sientan las tres,) 

He oído hablar de usted en esta casa con 
mucho cariño. 

En esta casa son muy amables para mí. 
Y el apellido de usted también lo recuerdo... 
¿Sí?... ¿De dónde? 

De Bilbao. ¿Su padre de usted no fué co- 
merciante?... 
No, señora. 



— 25 — 

D. a Rom. Pues allí sonaba mucho un Pérez Quejido. 

D. a Sol Papá era Pérez, pero no del comercio. El 
Quejido es de mamá. 

D. a Rom. | Ya! 

Lupe ¿Y su sobrino? 

D. a Sol Bien; en el Conservatorio. 

Lupe ¿Ya será un profesor? 

D. a Sol Lleva poco tiempo. 

D.a Rom. ¿Y el gatito? 

D.a Sol ¡Oh, qué bicho tan mono!... fcCn cuanto llegó 
á casa... huyeron los ratones. 

Lupe ¡Claro! Lo que paea con todos los gatos. 

D.a Sol Un animal muy inteligente. 

D. a Rom. Casta de Angora. 

D.a Sol ¡Pobrecillo! .< ¡Yo lo quería tanto! 

Lupe Pero... ¿se ha muerto? 

D.a Sol ¡Ay, no, hija mía, que yo lo cuidaba muy 
bien!... Huyó de casa. 

Lupe Pues ¿cómo? 

D.a Sol No lo sé. Desde que mi sobrino estudia el 
violín se han escapado tres. 

D. a Rom. ¡Cosa más rara! 

Lupe ¿Y á qué se debe el placer de esta visita? 

D.a Sol Por una curiosidad... Ya sabe usted lo que 
somos todas... ¿Ha estado de viaje el Doctor 
estos días? 

Lupe Sí; anoche volvió. 

D.a Sol Entonces... debe ser él... 

Lupe ¿Qué? 

D.a Sol No quisiera cometer una indiscreción... 

Lupe Me tiene usted intrigada... 

D.a Sol No, si no tiene importancia... Una cosa que 
he leído hoy en El Liberal... 

Lupe ¡Diga usted! 

D.a Sol Pero, por Dios, que no vengo á sembrar la 
discordia en el matrimonio... 

D. a Rom. ¡Hola! 

Lupe ¿La discordia?... ¿Qué es ello? 

D. a Rom. ¡Algún lío del Doctor!... Ahí tienes explica- 
da la desaparición de los periódicos. 

D.a Sol Lo habrá leído todo el mundo. 

D. a Rom. Todo el mundo menos nosotras, que lo va- 
mos á leer ahora, (se levanta.) Con permiso. 
Voy á mandar al rpuchacho... 

Lupe Sí, SÍ; que vaya Melchor... (Mutis doña Romana 

por el foro derecha.) 



— 26 — 

D. a Sol Un incidente en el tren... Una señora... 

Lupe ¿Una señora? (Sobresaltada.) 

D. a Sol No quisiera equivocarme pero... el periódi- 
co dice que se trata de un médico que se 
llama como aquel famoso ministro de los 
presupuestos... Villaverde; no puede ser 
otro. 

Lupe ¿Qué ha sido? Dígamelo usted todo... 

D.a Sol No, hija mía; de mis labios no sale una pa- 
labra más, que no me gustan los enredos. 
¿De modo que usted no sabía nada?... Us- 
ted perdone... La dejo á USted... (Levantándose 
las dos.) 

Lupe ¿Tan pronto? 

D. a Sol Quiero aprovechar la mañana ya que he sa- 
lido temprano. 

Lupe Como usted guste... 

D. a Sol Además, la veo á usted algo intranquila... 

Lupe No... la incertidumbre de no saber... 

D. a Sol Supuse que ya se habría enterado... 

Lupe Le agradezco mucho su interés... 

D. a Sol Después de todo, la cosa no tendrá el me- 
nor alcance... Adiós, querida Lupe... Salude 
al Doctor en mi nombre... pero no le diga 
usted... 

Lupe Nada, no. 

D.a Sol Que me va á tomar mucha rabia... 

Lupe ¡AdiÓS, doña Sol! (Salen juntas hacia el foro.) 

D.a Sol No se moleste, hija mía... 

Lupe Ninguna molestia... 

D. a Rom. (En ei foro.) ¡Adiós, amiga mía! 

D.a Sol (ídem.) He tenido especial satisfacción... 

D. a Rom. Muchas gracias... ¡Adiós! (Entra en escena con 
un periódico en la mano, «El Liberal». Lupe y doña 
Sol desaparecen por el foro derecha. Doña Romana le 
da vueltas al periódico buscando el suelto ds referen- 
cia. Breve pausa.) La cosa ha debido tener re- 
sonancia cuando la Prensa... (Leyendo en voz 
baja varias cosas.) «Cupido de viaje.» — Esto 

debe ser. (Lee en süencio.) «Una libertad non 
sancta...» ¡Hola! ¡Hola! (sigue leyendo.) 

Lupe (Entrando de nuevo en escena.) ¿Qué es, mamá? 

D. a Rom. ¡Una tontería!., que tu señor marido es un 
sinvergüenza. Toma, aquí lo tienes. 

(Lupe toma el periódico y lee lo que le indica doña Ro~ 
mana, moviendo la cabeza con notoria contrariedad.) 



- 27 — 

D. a Rom. Espera, espera... (pensando.) 

Lupe ¿Qué? 

D. a Rom. La viajera en cuestión debe ser Clarita. 

Lupe ¿Clarita? 

D. a Rom. ¿No recuerdas que cuando se presentó su* 
marido estaba contándonos un lance del- 
iren, que venía sola?... 

Lupe Sí, sí... 

D. a Rom. No tengas duda; ella es. 

Lupe ¿Será posible tal coincidencia? 

D. a Rom. ¿Por qué no? 

Lupe En cuanto baje Clarita, yo le preguntaré- 

con habilidad... ¡Y si fuera él!... 

D. a Rom. ¡Calma! No te atrepelles por si acaso y la 
metas en un lío con el marido de Clarita. 
¡Ya te ha dicho que es un Ótelo! 

Lupe ¡Dios me dé calma!... 

D. a Rom. Eso lo primero, y después... ¡hasta el vi- 
triolo!... 

(Aparece Melchor en ei foro.) 



ESCENA XII 

Lupe, Doña Romana. Melchor por ei foro, poco después Cla- 
rita y StéfanO, idem 

Melchor Señorita... la modista. 

D. a Rom. ¡Qué oportunidad! 

Lupe ¿Nos dejarán hoy en paz? 

Melchor Y los señores de arriba. 

D. a Rom. ¿También? 

Lupe (contrariada.) Diga usted á la modista que es- 

pere en mi gabinete; voy en seguida. 

D. a Rom. ¿Y á esos vecinos, los vas á recibir? 

Lupe Ya lo creo. Quiero hablar con Clarita. (a. 

Melchor,) Esos señores que pasen aquí. (Mutis 

Melchor.) 

D.* Rom. Qué prisa tienen por conocer á tu marido. 

Lupe ¡Infame! ¡Hipócrita! 

D. a Rom. Para que tengas en él una confianza ciega. 
Cuando yo decía... 

Lupe Es la primera traición que le he descubier- 

to. ¡Será la última!... Silencio. (Aparecen en el 

foro Clarita y Stéfano.) 

Clarita Aquí nos tienes otra vez. 



^ 28 ~ 

Stéfano ¿Non che cui il Dotore? 

Lupe No tardará. 

Clarita Creo que, entre vecinos como nosotros, debe 
disminuir el rigor de la etiqueta. 

Lupe Por supuesto. 

Clarita Stéfano quiere que esta noche comamos 
juntos y venimos á invitaros. 

D. a Rom. (¡Para fiestas está la familia!) 

Lupe Esta noche... quizá no sea posible... 

Stéfano Ma... ¿per qué? 

Lupe Sus ocupaciones... 

Clarita Lupe, tienes ahí é tu modista. Atiéndela. 

Lupe Si eete caballero nos permite... 

Stéfano ¡Oh, siñora! 

Lupe Ven tú, si quieres, Clarita. 

Clarita Con mucho gusto... Espéranos aquí, Sté- 
fano. 

Stéfano Volontieri. 

Clarita Vamos cuando quieras. 

Lupe Hasta luego, (a stéfano.) Aquí hay libros... 

D. a Rom. Con su permiso. (ídem.) 

StéfanO AspeüO trancuilo. (Saludando á las señoras con una 

gran inclinación de cabeza. I as tres señoras hacen 
mutis por la primera izquierda. Breve pausa. Stéfano, 
hojea un álbum de postales que hay sobre la mesa 
centro, sentándose tranquilamente. En seguida apare- 
ce por el foro el amigo Arguelles.) 



ESCENA XIII 

StéfanO, Arguelles por el foro derecha 

Arguelles ¡Felices! (Entrando.) 

StéfanO ¡Sewitore! (Levantándose.) 

Arguelles Siéntese, caballero. 

Stéfano Prego, siñor... ¿Lei sará il Dotore Vilaverde?... 

¡Oh, caro mío! 
Arguelles No, señor; soy un amigo suyo. 

StéfanO Escusátemi,. Col permeSO. (Se sienta y vuelve á ho- 

jear el álbum.) 

Arguelles (Parece italiano. Un cliente nuevo. ¿Adonde 
habrá ido Federico?... Pues, yo echo de aquí 
á este pelmazo.) ¿Espera usted al Dotore? 

Stéfano Sicuro. Cuesta é la seconda volta qui vengo in 
casa suaper salutarlo... 



— 29 — 



Arguelles 

Stéfano 

Arguelles 

Stéfano 

Arguelles 

Stéfano 

Arguelles 

Stéfano 

Arguelles 



Stéfano 

Arguelles 

Stéfano 

Arguelles 

Stéfano 

Arguelles 

Stéfano 

Arguelles 



Stéfano 

Arguelles 

Stéfano 

Arguelles 

Stéfano 

Arguelles 



Stéfano 

Arguelles 

Stéfano 

Arguelles 

Stéfano 

Arguelles 
Stéfano 



Arguelles 



Hoy, va á ser troppo difichile. 
¿Per qué? 

Perqué. . con cuesto lío que li han armato los 
periódicos, i yornali.... 
¿Lío?... Ma... ¿qué cosa é lío? 
Baruffa. 

¡Ah! Baruffa, alboroto. 
Ecco. 

¡Oh, intendof... ¿Lei parla italiano? 
Mucho. Es decir, io parlo cuesto italiano de 
opereta, ¿sabe usted? El que se aprende con 
las coristas que traen las compañías. 

¡Áh, birbante! (Riendo y bromeando.) 

¿Cómo? 
Picaro. 

¡Ya! Sí, señor; sonó un birbante. 
¿Ditemi, caro mío, il suchesso dal Dotore?... 
Sonó intrigato... 
Un jako rigolare. 
¿Cualque bela fanchiula, no? 
¡Calcúlate voi! Las faldas; lo de siempre. 
Anoche vino de viaje. En el tren se encon- 
tró una donna, bella, yóvine, morena, con 
li oqui di chelo, que venia sola... 
(un poco alarmado.) ¿Yeri sera nel ferrovia mo- 
rena, yóvine, con li oqui di chelo?... 
¡Una beletsa, caro mío! 
Paríate. ¿E poi?... 

Poi... quiso darla un beso d ( amare. . 
(Más alarmado.) ¿Cosa dite? ¿Un baclúo d'amoret 
Pero... lo más gracioso es que, il porco del 
marito y la donna ?on visita de la casa. 

(Riendo á carcajadas.) ¿No Se ríe Usted?... ¡Una 

casualidad novelescal... 

¡Corno dal diávolo! (Alarmadísimo.) 

¡II póvero marito está en la higuera! 
¿E vero cuesto sucheso? 
¡Si viene en los periódicos!... 
Sí, loho veduto. «Cupido in viachio.» ¡Oh, la 
yelosía! 

¡La cosa es de una gracia!.,. (Riendo ) 
¡Non ride, non ride!... Rüorno súbito, ¿Sai?... 
¡Eitorno súbito!.». Vado per un rivoltela... (Ha- 
ciendo mutis por el foro.) ¡Oh, come sía la mía 
molle!... ¡Oh, il Dotore! (Mutis rápido.) 
¿Qué le pasa á este buen señor?.., ¿Un n- 



— 30 — 

voltelaf... Eso sí que no lo entiendo. Las co- 
ristas de Tomba no me hablaron nunca del 
rivoltela. ¿Estará loco ese tío? Puede que 
tenga impulsivitis de otra clase. Pero este 
Federico, ¿adonde diablos habrá ido á estas 
horas? Sabiendo que yo tenía que venir á 
cobrar. No, pues, lo que es yo, no me voy 
de aquí sin los cincuenta duros. Y pierdo 
dinero; es un favor, el que yo le he hecho, 
que vale mil pesetas tiradas á la calle. 



ESCENA XIV 

Arguelles. Por el foro derecha Federico 

Federico ¿Estás ya de vuelta? 

Arguelles ¡Y todo arreglado! Pero... ¿dónde andas? 

Federico Salí huyendo del peligro. Empeñada mi 
mujer en presentarme á su amiga. ¡Figúra- 
te!... Bueno; cuenta,., ¿qué hay? 

Arguelles ¡Como una seda! 

Federico ¿Rectificarán esta noche? 

Arguelles En absoluto. El detenido fui yo, que di al 
comisario la tarjeta de un amigo sin sospe- 
char el alcance de la cosa. 

Federico Muy bien. 

Arguelles Darán mis iniciales; no era médico, sino 
empleado. En fin... como se pedía. 

Federico Chico... ¡no sabes cuánto te agradezco! 

Arguelles Sí que lo sé... Cincuenta duros. 

Federico Aparte de eso... 

Arguelles No te apartes mucho. 

Federico No temas, hombre. Ahí va la gratitud, (saca 

la cartera y le da unos billetes de Banco.) 

Arguelles ¡Gracias, Federico de mi alma!... ¡Ay, ben- 
dita sea la de los ojos de cielo!... ¡Si las mu- 
jeres bonitas no pueden hacer nada malo! 

Federico Yo creo que la víctima del atentado no será 
capaz de contarle á mi mujer... 

Arguelles ¡Qué le va á contar! 

Federico Y si no se ha descolgado por aquí algún in- 
discreto preguntando... 

Arguelles Yo no he visto á nadie... Digo, sí. Aquí es- 
taba—cuando yo entré — un señor italiano... 

Federico ¿Italiano? 



— 31 



Arguelles Algún enfermo, y debe ser de... (Acción de 

locura ) 

Federico Pero ¿se fué sin esperar...? 
Arguelles No te digo que debe estar mochales. 



ESCENA XV 

OicllOS, Lupe por la primera izquierda 

Lupe líTedericoI... (Con sequedad.) 

FederiCO Entra, hija mía. (Muy amable.) 

Lupe (Entrando.) ¡Ah!... ¿no estás solo? 

Federico Arguelles es de casa. Al comedor he man- 
dado los postres. 
Lupe Yo traigo el vermouth. 

Federico ¿Sí? 

Lupe Pero... (Dando á entendor que le estorba Arguelles.) 

Arguelles (Comprendiendo.) Si estorbo... (Medio mutis.) 

Federico De ninguna manera; ven acá, hombre. 
Lupe No es secreto lo que voy á decirle; lo cuen- 

tan los periódicos .. (Ellos dos ríen á carcajadas.) 

Federiuo (Riendo.) ¡Ah!... «Cupido de viaje»... ¿no es 

eso? 
Lupe (con gran enojo.) ¡Eso es, caballero! 

FederiCO Me lo figuraba. (Este y Arguelles ríen á carcaja- 
das. Lupe permanece rígida y enojada.) 

Lupe ¿Les hace á ustedes mucha gracia? 

Federico Oye, nena... el «audaz tenorio» es éste que 
ves aquí. 

Lupe ¿Arguelles?... ¿Entonces eso del ministro de 

los presupuestos...? 

Arguelles ¡Yo fui, s< ñora!... Por salir del paso, en el 
primer apuro, di una tarjeta de Federico... 
La primera que encontré. Yo también lle- 
gué anoche de viaje... Yo sólo tengo la cul- 
pa de todo... ¡Perdóneme usted, señora! 

Lupe Ahora me explico el asombro de antes, al 

ver el retrato de... 

Arguelles La reconocí en seguida y le dije á Federico 

por lo bajo: ¡La del tren! (Rien las tres estrepi- 
tosamente.') Ahí tiene usted nuestro asombro. 
Delante de usted, Guadalupe, no podía yo 
confesarme autor de una... impulsivitis amo- 
rosa de primer grado. 
Lupe ¿Qué? 



— 32 — . 

Federico Así se llama la enfermedad que padece. Y 
yo escondí los periódicos queriendo evitarte 
un disgusto sin fundamento... Esta noche 
rectificarán la noticia, poniendo las cosas 
en claro, para que nadie me atribuya el 
lance. 

Lupe Debiste decirme... 

Federico Explicación sin pregunta, malicia arguye. 

Lupe (Amorosa y convencida.) Federico... ¿no me en- 

gañas? 

Federico ¿Engañarte yo?... (Abrazándola.) ¿Traicionar 
á mi mujercita?... ¡Perdona, Arguelles! 

Arguelles De nada, hombre. Yo haría lo mismo. 

FederiCO ¿Cómo? (Alarmado.) 

Arguelles Digo, en tu caso. 

Federico jAh! 

Lupe Claiita acaba de contármelo todo. 

Arguelles Bueno me habrá puesto, ¿eh? 

Lupe Ella, no. 

Arguelles Menos mal. 

Lupe En cambio, mamá ha dicho cosas horribles 

de los hombres. 

Arguelles Se comprende, á sus años... 

Federico ¿Te habrá dado las señas de Arguelles? 

Lupe Dice que apenas se fijó en él, por la mala 

luz del vagón. 

Arguelles No, y además llevaba yo la gorra hasta los 
ojos. 

Federico ¿Está ahí tu amiga? 

Lupe Ha bajado con su marido; quieren cono- 

certe. 

Federico (sobresaltado.) ¡Qué manía! 

Lupe El es hombre fino, italiano. 

Federico ¿Italiano?... ¿Es un señor que está loco? 

Lupe (Sorprendida.) ¿LOCO? 

Arguelles Pero... ¿era el marido de la viajera el que 

estaba aquí? 
Lupe Aquí se quedó. 

Arguelles Salió de repente diciendo que iba por un 

rivoltela, no sé lo que será eso... 
Federico ¿Un rivoltela? En italiano, un revólver. 
Arguelles ¿Un revólver?... ¡Zambomba!... Pues .. con 

permiso de ustedes... (Medio mutis.) 
Federico ¿Dónde vas? 
Arguelles Por otro rivoltela de seis tiros. 
Lupe No tema usted; ella tendrá buen cuidado 



— 33 — 

de que su marido no sepa nada. ¡Es muy 
celoso!... Voy á presentarte á Clarita. 

Arguelles ¿Va usted á traer aquí á la víctima? 

Lupe Como si no la conociera usted. (Mutis primera 

izquierda.) 

Federico Nada, chico, se han empeñado, ¡no hay más 

remedio! Confiemos en su discreción. 
Arguelles Por mí, ya supondrás que... 



ESCENA XVI 



Federico, Arguelles, Stéfano por ei foro 



Stéfano 

Federico 

Arguelles 

Stéfano 

Federico 

Stéfano 

Federico 



Stéfano 

Arguelles 

Federico 

Arguelles 
Stéfano 



Arguelles 

Stéfano 

Arguelles 

Federico 

Stéfano 
Federico 
Stéfano 
Federico 



(Entrando decidido.) ¡Bon yomo, SlñOYl! 

(¡El marido!) 

(¡El loco!) 

¿Siete voi il Dotore Vilaverde? 

¡Servidor de usted... ¿Cómo va, amigo mío? 

(Ofreciéndole la mano que el otro no acepta.) 

Un momentino... ¿Siete voi il seductore dal tre- 
no di Borgos? 

¿Yo?... No señor. Ha sido un error de los 
periódicos. Es este amigo. El señor Ar- 
guelles... 
¿E luif... Bene. 
¡Federico!... ¿Qué dices? 
(Aparte á Arguelles.) Esto también debe entrar 
en los cincuenta duros. 
¡Pero, hombre! 

(Saca un retrato del bolsillo y se lo enseña á Argue- 
lles preguntándole seriamente.) ¿ E cuesta la donna 

dil viachio, la de li oqui di chelo?... 

(Mirando la fotografía.) ¡Quiá, UO Señor, ni por 

el forro! 

¿L'assicurate voi? 

(solemne.) ¡Oh! ¡Lo yuro per le mió onoref 
Además, amigo mío, dice usted que esta 
señora... 
Mía molle. 

Sua molle, bueno. ¿Vino anoche de Burgos? 
Sicuro. 

Pues el lance ocurrió en la línea del Medio- 
día; no en la del Norte. 

(Sacando un periódico con rapidez y enseñándoselo á 
Stéfano.) Véalo USted; aquí está. (Stéfano toma 



- 34 - 



Stéfano 

Federico 
Stéfano 



Federico 
Arguelles 

Stéfano 
Arguelles 



eí periódico y lee donde le señala Arguelles. Aparte á 

Federico.) ¡Eres un tío metiendo el capote! 
i AM... La slachione dil Metsodia... II Norte é 
per l'altra parte. 
El camino contrario. 

(Convencido, tranquilo y sonriente.) ¡Oh, cari miel! 

¡Escusátemi, per Dio santo!... ¡Come sonó in ri- 
diculo!... Prego, siñori, di per donar mi .. 
¡De nada, hombre! 

La confusión de este caballero es porque se 
trata de una viajera morena, joven y con 
ojos de cielo. 

Ecco... ¡Come la mia molle!... 
¡Cupido viaja por todas líneas! (jAy, bendita 
sea la Prensa, hasta cuando se equivoca!...) 



ESCENA ULTIMA 

DichOS, ClarÜa, Lupe y Doña Romana por la primera izquier- 
da, sucesivamente 



Stéfano 
Clarita 
Arguelles 
Stéfano 

Clarita 

Stéfano 

Clarita 

Arguelles 

Federico 



Clarita 
Stéfano 

Lupe 
Clarita 

D.a Rom. 

Lupe 

Stéfano 



(a Clarita.) ¡Oh, cara mía, vieni cuá!... 

¡Señores!. . (Saludando.) 

¡Señoras!... (ídem.) 

Ho il piachere di presentarti al bravo dotore 

Vilaverde. (Este saluda á Clarita.) 

¡Doctor!... 

(Presentándole también ) II siñor ArgoleS... 

¡Caballero!... 
¡A los pies de usted! 

(a ciarita.) Perdone usted que no me haya 
apresurado antes á disfrutar de esta satis- 
facción... 

(Con marcada intención.) ¡Está Usted perdonado! 

Cara siñora... (a Lupe.) il vostro manto é un 
vero yentil uomo. 
¡Muchas gracias! 

(Con la misma mala intención.) Le COnOCÍa á US- 
ted... (Movimiento de Federico.) de referencia. 

(¡Todos tan amigos!...) 
De modo que... ¿los tres aquí charlando?... 
Parla que parla, come tre ¡moni amichi, e ride 
que ride per il sucheso di cuesto birbanfe de 

ArgoleS. (l)ándole una palmada á Arguelles en el 
hombro, que le devuelve siguiendo la broma y la con- 



35 - 



fianza.) E un sedutore dale hele fanchiule di 
oqui di chelo... 

Clarita ¿Qué?... (con gran curiosidad.) 

D.» Rom. (¡Anda salero!...) 

Arguelles Hombre, por Dios, que están delante las se- 
ñoras... 
Stéfano Ma io ho sentito la yelosía per un momentino... 

¡Gredeba que la mía molle!... (Trágico.) 
Clarita ¿Qué dices? 
Stéfano ¡Mente, niente!... (Risueño.) lo so bene que ü 

sucheso ha occorrito per la línea del Metsodia, 

per Valtro camino... 

Clarita ¡Ah!... (Tranquilizándose.) 

D. a Rom. (¡Es un Ótelo de mazapán!) 

Federico Señores, con la venia de mi mamá política 
y de mi mujer, invito á ustedes á almorzar 
con nosotros. 

Stéfano ¡Bravo!... Alora, cuesta sera, invito io á comer. 

Lupe Quedan aceptados los do3 ofrecimientos. 

Federico ¡Pues, á la mesa!... (a ciarita.) ¿Mi brazo, se- 
ñora?... 

Clarita Con mucho gUStO. (So coge del brazo.) 

StéfanO (Ofreciendo' su brazo á Lupe.) Cuesto U mió, SÍ- 

ñora. 

Lupe (Aceptándolo.) Vamos. 

Arguelles (ei mismo juego, á doña Romana.) Doña Ro- 
mana... 

D.a Rom. ¡Gracias, Argoles!... (Cogiéndose del brazo.) 

Stéfano ¡Andiamo! 

Lupe ¡A la meea! (Van saliendo procesionalmeute hacia el 

foro Federico y Clarita, Stéfano y Lupe, Arguelles y 
doña Romana.) 

Stéfano E su la tavola, Argoles noi fará il favor e di 
completar cuesta historieta dala donna dal 
treno. 

Arguelles ¡Sí, hombre! Lo que usted quiera. 

Stéfano ¡Oh, come mi Já ridere!... (Ríen todos coa gran 

algazara.) 

Arguelles ¡Y á mí! (ídem.) 

D.a Rom. ¡Los hay... que no tienen precio!... (ídem. Mu- 
tis por el foro, riendo y charlando.) , 



TELÓN 



OBRAS DEL MISMO AUTOR 



JLa casa del duende, apropósito en un acto, original y en verso. 

Bordeaux, juguete cómico-lírico, en un acto, original y en prosa. (*) 

El juicio de Fuenterreal, pasillo cómico-lírico, en un acto, divi- 
dido en cuatro cuadros, original y en prosa. (*) 

Los triunviros, juguete cómico-lírico, en un acto, original y en 
prosa. 

Tres tristes trogloditas, trastada cómico-lírica, en un acto, divi- 
dida en cinco cnadros, original, en prosa y verso. 

Chavea, juguete cómico-lírico, en un acto, original y en prosa. 

Ea Sultana de Marruecos, juguete cómico-lírico, en un acto, 
original y en prosa (3. a edición). (*) 

Eas manzanas del vecino, cuento viejo en acción, en un acto, 
dividido en cuatro cuadros, en verso y con música. (*) 

Eos murciélagos, comedia dramática, en tres actos, cuatro cua- 
dros, original y en verso. (*) 

S. M. el Duro, fantasía cómico-lírica, en un acto, dividido en cua- 
tro cuadros, original, en verso y prosa. 

Ea víspera de San Pedro, saínete lírico en un acto, original y 
en prosa. 

Charito, juguete cómico-lírico, en un acto, original y en verso. (*) 

El caballo de Atila, juguete cómico-lírico, en un acto, arreglado 
del francés, en prosa. 

Mañana será otro día, boceto cómico-lírico y casi filosófico, de 
tipos y malas costumbres, en un acto, dividido en cinco cuadros, 
original, en verso y prosa. (*) 

El sueño de anoche, pesadilla cómico-lírica sin importancia, en 
un acto, original, en prosa y verso. 

A vuela pluma, exposición cómico-lírica, en un acto y varios bo- 
cetos, original, en prosa y verso. 

Madrid-Colón, humorada cómico-lírica, en un acto, dividido en 
cinco cuadros, original, en verso y prosa. (*) 

Los maestros cantores, revista cómico-lírica, en un acto, dividi- 
do en cuatro cuadros, original, en verso y prosa. 

Año nuevo, vida nueva, fantasía cómico-lírica, en un acto, divi- 
dido en cinco cuadros, original y en prosa. 

La danza macabra, sueño cómico-lírico-tenebroso, en un acto, 
dividido en cinco cuadros, original, en verso y prosa. 

Miss'Hisipí, humorada cómico-lírica, en un acto, dividido en cinco 
cuadros, original, en prosa y verso. 

Eos cuentos del año , fantasía cómico-lírico-madrileña, en un 
acto, dividido en un prólogo y cuatro cuadros, original, en prosa 
y verso. 

Crispulín, juguete cómico-lírico, en un acto, original, en verso y 
prosa. 

Eas hojas del calendario, revista cómico-lírica, en un acto, di- 
vidido en un prólogo y cinco cuadros, original y en verso. (*) 

Eos africanistas, humorada cómico-lírica, consecuencia de El dú o 
de La Africana, en ua acto, dividido en tres cuadros, original y en 
prosa (8. a edición). (*) 



La romeria del halcón ó el alquimista y las villanas y 
desdenes nial fingidos, presentimiento cómico-lírico y casi 
bufo del admirable sainete La verbena de la Paloma o elboticario y lab 
chulapos y celos mal reprimidos, en un acto, dividido en tres cuadros, 
en verso y prosa. (*) 

El primer amor, juguete cómico-inocente en un acto, original y en 
verso. 

Eclipse de luna, opereta en tres actos y en prosa, arreglada del 
francés. (*) 

El enigma, (Le sphinx), drama escrito en francés por Octave Feuillet 
y arreglado á la escena española, en tres actos y en prosa. (*) 

La Japonesa, extravagancia cómico-lírico-acrobática, en un acto, 
dividido en tres cuadros, original y en prosa. 

La boda de los muñecos, juguete cómico-lírico, en un acto, ori- 
ginal, en prosa y verso. (*) 

Madrid-Cómico, revista lírica en un acto, dividido en cinco cua- 
dros, original, en prosa y verso. (*) 

Música proibita, juguete cómico-lírico, en un acto, original y en 
verso. 

La lugareña, juguete cómico-lírico, en un acto, original y en prosa. 

Charivari, revista cómico-lírico-íantástica, en un acto, dividido en 
cinco cuadros, original, en prosa y Verso. (*) 

El fraile descalzo, juguete cómico, en un acto y en prosa. (*) 

Simón es un lila!, parodia lírica, en un acto y en verso, de la 
ópera Sansón y Balila. 

El tío Pepe, juguete cómico-lírico, en un acto, original, en prosa 
y verso. 

El mentidero, revista cómico-lírica, en un acto, dividido en cinco 
cuadros, original y en verso. (*) 

Las de Earandul, juguete cómico-lírico, en un acto, original y en 
prosa, 

El mentidero. (2. a edición reformada.) 

Venus-Salón, fantasía cómico-lírica, en un acto, dividido en cuatro 
cuadros, original, en veiso y prosa (2. a edición). (*) 

El balido del Zulú, parodia de la zarzuela La balada de la luz, en 
un acto, dividido en tres cuadros y en verso. (*) 

Condición humana, j uguete cómico en un acto, original y en prosa. 

La dolora, juguete cómico en un acto y en prosa, iaspirado en una 
del ilustre Campoamor. (2. a edición.) (*) 

Juan y Manuela, cuento de golfos en acción (imitado de la ópera 
Juanito y Margarita), en un acto dividido en cinco cuadros, en prosa 
y verso. (*) 

Copito de nieve, zarzuela en un acto, dividido en tres cuadros, 
original y en prosa. (*) 

Venus-Salón. (3. a edición reformada. Varias adiciones impresas.) 

El picaro mundo, apropósito cómico-lírico en un acto, dividido 
en cuatro cuadros. (*) 

Eden-Club, apropósito cómico-lírico en un acto, dividido en tres 
cuadros. 

Vida galante, juguete cómico-lírico-transformista en un acto con 
prólogo. 

¡¡Lagarto!!... ¡¡Lagarto!!... juguete cómico en un acto, escrito so- 
bre el pensamiento de una novela italiana. (2. a edición.) 

«La condesa X», comedia en dos actos y en prosa, (2. a edición). (*) 

La niña bonita, juguete cómico en un acto, original y en prosa. 

El secreto de la esfinge, drama en tres actos y en prosa, arre- 
lado del francés. (*) 

El torbellino, comedia en tres actos y en prosa. (*) 

Macbeth, drama de Shakespeare, adaptación española en cuatro ac- 
tos y en prosa. (*) 



Müsic-Kíall, pasatiempo cómico-lírico en un acío, dividido en doá 
cuadros, original, en prosa y verso. 

El estuche «le monerías, juguete cómico-lírico en un acto, divi- 
dido en dos cuadros, original y en prosa. (2. a edición.) 

Venus-Salón. (4. a edición, corregida y aumentada.) 

El caballo de batalla, apropósito cómico-lírico en un acto, divi- 
dido en un prólogo y tres cuadros, original y en verso. 

Mar «le fondo, zarzuela en un acto, dividido en tres cuadros, ori- 
ginal y en prosa. (*) 

Eos hijos del sol, opereta en un acto, original y en verso. [*) 

Eos Campos Elíseos, pasatiempo cómico-lírico en un acto, divi- 
dido en seis cuadros, original y en prosa. (*) 

Venus-Kursaal, (sukursaal de Venus-Salón), pasatiempo cómico-líri- 
co en un acto, dividido en tres cuadros, original, en verso y prosa (*) 

El paraíso de lalioin», fantasía morisca en un acto, dividido 
en tres cuadros, original, en prosa y verso. (*) 

¡Pido la palabra!, apropósito en un acto, original, en prosa y 
verso. (2. a edición corregida y aumentada.) 

Ea sombra del manzanillo, juguete cómico-lírico en un acto, 
original y en prosa. 

Sábado blanco, capricho cómico-lírico en un acto, dividido en dos 
cuadros, original y en prosa. 

Roberto el "diábolo,, juguete cómico en un acto, original y en 
prosa 

¡El diablo son los chiquillos!, diálogo cómico-lírico, original y 
en verso. 

El terror de las mujeres, aventura en un acto, original y en 
prosa. 

El jardín «le los autores, opereta en un acto, dividido en dos 
cuadros, original y en verso. 

Eos pájaros de la calle, cuento en un acto, dividido en tres cua- 
dros, en verso, del Teatro para los niños. 

Ea muñequita sabia, comedia en un acto, original y en prosa. 

El cuento del tren, juguete cómico en un ac'.o, original y en 
prosa. 

¡¡Al fin, solos!!, juguete cómico-lírico en un acto, original y en 
prosa. (*) 

El vals de los besos, juguete cómico-lírico en un acto, original 

y en prosa. 
¡Anda, la ópera!, repertorio de argumentos cómicos. — Prólogo 

de Jacinto Benavente. 
El santo de las niñas, humorada en un acto, dividido en tres 

cuadros, original y en prosa. 
Ea de los ojos de cielo, juguete cómico en un acto, original y 

en prosa. 



(*) En colaboración 



Precio: UHGi peseta